El tango estaba en todas partes

Néstor Scalone tiene 70 años y es investigador, historiador, periodista y docente. Miembro Titular de la Academia Nacional del Tango desde hace 11 años, Scalone habló con la Voz de Piñeiro sobre los orígenes del tango y como se manifestó en nuestra localidad. El recuerdo de los bailes en los clubes donde se formaron numerosas familias de Piñeiro.

¿Cómo y dónde surge el tango?

El tango surge en todos lados y en ninguno. El tango estaba en todas partes. Lo chiflaban los vendedores ambulantes, lo cantaban. Se escuchaba en las radios, que no eran tantas. Se hacía una kermesse y en el intervalo de los juegos había tango. En los cines, como La Perla de Piñeiro, en los intervalos también pasaban tango. En la calesita había tango, en la calle. En todos los eventos había tango. Además, la juventud lo bailaba y lo cantaba en una forma más que asidua. Los bailes eran bailes famosos con las grandes orquestas. Algunas eran de Piñeiro. Orquestas chicas como la de los hermanos Pranteda, que tocaban en los clubes de barrio como El Porvenir en avenida Galicia que ya no está más, el Salón Imperio, estaba el Bar de Pedro al lado de lo que hoy es el Banco Provincia. El tango estaba invariablemente en todos lados.

¿Algunos autores sostienen que el tango tiene un origen marginal?

Sí, también lo tuvo como lo tienen todas las músicas populares. Como lo tuvo el jazz. Todas las músicas populares antes de entrar en un imaginario Rió Jordán que lo limpia tienen un origen marginal. El jazz y el tango son casi hermanos, porque tienen un desarrollo a la par y durante los mismos años. Uno en Estados Unidos y el otro en el Río de La Plata. El tango tiene una raíz común que es el río, el agua, el mar. Desde Rosario al puerto de Bahía Blanca por toda la rivera bonaerense. Donde había un puerto, había un barco y donde había un barco había un acordeón, una guitarra o algún instrumento portátil y los inmigrantes cantaban sus cosas pero al llegar acá iban a los cafetines y se tocaba tango. En el 56 se incorpora el bandoneón que no es un instrumento argentino -es alemán- que le da carácter. Es el instrumento más representativo del tango. El primer tango es El Entrerriano que es de 1896 y desde ahí se comienza a hablar del tango. Al principio, los tangos tenían distintas letras pero la misma música.

¿Se vinculaban el tango y la prostitución?

Sí, claro. Por eso digo que es muy similar al jazz con la prostitución y la ley seca. Tiene que haber habido malandras que tuvieron protegidos. Sin ir más lejos, la timba de Barceló. En la timba de Barceló no ganaba nadie, eso sí los artistas ganaban. Celedonio Flores, Agustín Magaldi, Carlos Gardel, Cátulo Castillo ganaban porque a ellos, cuando salían de la timba de Pavón y Colón, se los acompañaba hasta el otro lado del puente. Los otros tenían un destino común muy triste.

¿Había mucho juego en Piñeiro?

Sí, juego había mucho. Me acuerdo que de pibe me llamaba mucho la atención que había familias muy pobres que tenían teléfono. ¿Por qué tenían teléfono? Porque levantaban juego y se los pagaba Barceló. Una de esas cosas fue las que indujo a que Avellaneda tuviera la central 22, que era automática, cuando barrios de la capital tenían operadora física. Además de los Bancos y los Frigoríficos que necesitaban una comunicación rápida.

¿Y en esa época había drogas?

Yo pienso que sí. Pero no como ahora. Ahora se popularizó. Antes se drogaba un tipo muy bacán, porque era muy cara. Yo no vi mucha droga y anduve mucho en la noche, no sólo en la de Avellaneda. Había tipos que se drogaban, todos sabíamos, pero eran muy pocos. Había alguno que te decía: Mire, pibe, si se dedica a esto compre de la buena. Antes no se tuteaba. Eran muy pocos, no era el hecho masivo como es ahora que ves a los pibes tirados en un umbral.

¿Dónde se bailaba tango?

Avellaneda tuvo la catedral atorranta en cuanto a tango en la Fonda Café La Buseca, que estaba en la calle Saavedra, la actual Ameghino, que era la calle de los prostíbulos. A partir del 30, el tango se masifica y se empiezan a hacer bailes en los clubes, acá en Piñeiro, el Club Progresista y El Porvenir eran famosos por sus milongas, igual que el Salón Imperio donde había una milonga que era más brava. Se bailaba con mucho corte. No era como en los bailes familiares que si vos hacías un corte estaban los de la Comisión Directiva que te sacaban del lugar. También estaban los bailes del Club Paraná, ahí tenían que sacar el ring. Venían orquestas de todos lados, estuvieron Osvaldo Pugliese y Aníbal Troilo, entre otros. Una vez Pugliese me contó que tenía un muy buen recuerdo del club Paraná, porque antes se contrataba una sola orquesta para tocar varios estilos de música y él fue ascendiendo en su jerarquía tanguera y la comisión directiva del club le solicitó que tocara tango nada más por la jerarquía que había logrado. Por Piñeiro, pasaron todos las orquestas que estaban en boga.

¿Y los bailes en el Club Regatas?

Comienzan en las décadas del 50 y 60, pero no eran tangueros. Eran los bailes de Escalera a la Fama, un programa que iba los sábados por Radio Exelsior. Después Escalera a la Fama se fue a capital y a Regatas le importó poco porque ya tenía su público, incluso ponía un micro de la Estación Avellaneda. Eran muy famosos los bailes de carnaval.

¿Los bailes bravos cómo eran?

A veces no terminaban bien. Estos bailes estaban radicados en la parte de Valentín Alsina. Ir allá tenía sus riesgos. Había que bancarselá. A ellos les gustaba bailar con las minas locales y vos ibas y porque eras una cara rara o tenías distinto empilche y llamabas la atención. Pero después en el baño te la tenías que aguantar y a la salida podías cobrar. Otro baile que había era en la calle Isleta, la Biblioteca Nicolás Avellaneda.

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