CASA SAN JORGE: 84 AÑOS EN PIÑEIRO

Don Elías había llegado completamente solo, viajando desde su Siria natal a Buenos Aires a bordo del vapor Valdivia que arribó el 31 de diciembre de 1928. Contaba con apenas 16 años y dos años había contraído matrimonio con una joven connacional, Lulo Alem, de su misma edad (conocida como Doña Lola para los vecinos de Piñeiro). La formación del hogar exigía para Elías la construcción de un futuro para ofrecerle a ella y a los hijos que vendrían. 

Pensó en la Argentina porque en Avellaneda residía un primo suyo, quien acaso pudiera orientarlo y prestarle algún mínimo apoyo inicial. Por eso y a eso vino. Comprometiendo en ello toda su prepotencia de trabajo de que era capaz, la única base de sustentación económica de aquel hogar en ciernes. Muy lejos estaba entonces de suponer que aquí pasaría el resto de su vida, la que habría de tocar su fin en 1993 y que su recuerdo quedaría entrañablemente ligado a la pequeña historia y aún a la pequeña leyenda de este vecindario.

   Comenzó a ganarse la vida a duras penas como vendedor ambulante, cajita de botones y baratijas en mano y a pie, durante agotadoras e interminables jornadas, del mismo modo que lo hacían otros tantos de sus paisanos inmigrantes. Hasta que ahorrando sobre la insatisfacción de severas necesidades, un día cuya fecha se ignora, pero que para él debió haber sido memorable pudo, al fin, comprarse un triciclo a pedal,  cuyo uso le permitió ampliar su zona de recorrido, acrecentar su diminuto stock, aumentar en algo sus minúsculas ventas, su ínfima ganancia.

Posteriormente, la colocación de un motor en el triciclo le permitió reducir un poco el ímprobo esfuerzo físico, tornar algo más productivo su tiempo de trabaja y mejorar con ello sus ingresos. Por un breve lapso se asoció con un compatriota y así alquilaron el local de la avenida Rivadavia 285. Ya pudo remitirá su esposa  con mayor frecuencia pequeños giros de dinero.  Disuelta la sociedad, al fin se encontró en condiciones de enviarle el pasaje para que viniera a unírsele definitivamente, lo que finalmente aconteció el 16 de enero de 1938. Sólo habría de separarlos el fallecimiento de ella sobrevenido 30 años más tarde,

El esfuerzo de la pareja facilitó la ampliación del local y del giro del establecimiento inaugurado bajo la denominación de Tienda y Mercería San Jorge en 1936. Marido y mujer consagraron todo su esfuerzo al desarrollo de este emprendimiento comercial. Con el tiempo llegaron los hijos, Jorge Elías y Mary.

En 1943, el matrimonio Trad compra el inmueble del que forma parte el local del negocio y desde 1976 a raíz de haber obtenido su jubilación, don Elías confió a su hijo Jorge la administración de la tienda, en cuyo ejercicio este continúa actualmente. A pesar de los días difíciles del colapso económico de la década del 90 que fueron superadas por el trabajo, la perseverancia y la vocación de servicio que demuestran una tradición familiar, valorada por más de ocho décadas por una consecuente clientela.

Acerca de Hernán Bravo

Director y fundador del periódico La Voz de Piñeiro desde 2003. Técnico superior en Periodismo egresado de TEA en 1998.

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Un comentario en «CASA SAN JORGE: 84 AÑOS EN PIÑEIRO»

  1. Mi vieja me mandaba a comprar de Doña Lola, tenìa un tremendo local, grande, super limpio y toda la mercaderia bien acomodada en sus cajones/vitrina, creo que todo Piñeyro le compraba. Bien atendido amablemente por sus hijos Mari y Jorge. Hoy creo que Jorge sigue al frente del negocio. Me acuerdo bien que el turco como le decìamos a Don Elìas Girgi Trad, yà jubilado creo, se sentaba en la plaza de enfrente siempre frente a su negocio como mirando pasar una pelìcula de su vida y su obra (SU TIENDA).

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