RELOJERÍA ARVAL: PERMANECER EN EL TIEMPO

Nota del año 2008

La relojería y joyería Arval cumplió 50 años en la avenida Galicia. Jorge Blanco, relojero de oficio, es el dueño de este comercio que mantiene una tradición pero que se moderniza de manera permanente.

Medio siglo lleva Jorge Blanco con el oficio de relojero. Medio siglo lleva con su taller en la avenida Galicia 290 siendo la Relojería y Joyería Arval, uno de los comercios antiguos de ese centro comercial. El pequeño local está abarrotado de mercadería. Brújulas, cuchillos, relojes, mates, juegos de video entre otras tantas cosas ocupan cada rincón de las vitrinas y vidrieras de este comercio. Por supuesto que son los relojes los protagonistas en este lugar que no se detuvo en el tiempo y que se modernizó pero manteniendo la esencia original.
«No hay para mí nada más placentero que arreglar relojes. Lo más importante, creo, es que cada uno sea feliz con lo que hace y encuentre en eso su vocación», asegura Blanco, que comenzó en el oficio de reparar relojes en 1960 en el mismo taller del cual está a cargo en la actualidad. Es que en 1973 los propietarios Arnoldo y Valentín se lo vendieron en cómodas cuotas y el que era empleado lo compró y gracias a eso pudo mantener a su familia.
A pesar de su edad, Blanco es un hombre abierto a modernizarse tal es así que hoy repara Play Station, la consola de videos de moda entre los más jóvenes. Y así lo hizo cuando fue incorporando rubros cuando las joyas iniciaban su declive. «Hubo un tiempo en que se vendían muy bien las joyas, pero eso se terminó y tuve que cambiar. Si uno tiene un negocio y ve que no camina tienen que cambiar y no seguir hasta fundirse», dice, casi a modo de consejo.
Como buen relojero su especialidad son los relojes a péndulo, cada vez menos vistos y en su mayoría heredados. «Tengo el record de haber arreglado todos los relojes que me trajeron», asegura orgulloso este hombre que a los 12 años ya había descubierto el oficio al que se dedicaría el resto de su vida.
Hace unos diez años y ante la crisis que se comenzaba a vivir en la avenida, Blanco decía en un periódico de Avellaneda: «Es tiempo de poner el hombro y devolverle a Galicia todo lo que nos dio. Por eso no entiendo a esos comerciantes que tiran pálidas y critican a la avenida y su situación actual. ¿Acaso se olvidan de todo lo que les dio». La crisis que entonces comenzaba se profundizó, muchos comercios cerraron y otros abrieron, pero Blanco continúa reparando relojes a la vista del que quiera verlo. 

Acerca de Hernán Bravo

Director y fundador del periódico La Voz de Piñeiro desde 2003. Técnico superior en Periodismo egresado de TEA en 1998.

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Un comentario en «RELOJERÍA ARVAL: PERMANECER EN EL TIEMPO»

  1. Ahora tengo 25 años , cuando tenía 8 o 9 años juntaba la plata qué me daba mí papa iba a comprar los Lacer para molestar a los vecinos perros gatos al edificio que ue está en la misma cuadra donde está arbal o a lo que fuece, asta que me lo encontraba mí mamá o me los escondía o me los tiraba y así sucesivamente iva y compraba y se repetía la misma secuencia, y por algún rincón de la casa deve estar dando vuelta algún Lacer que ese tiempo compré en la relojeria, lo que aún conservo es una vitorinox que tambn compré ahi, sobre el hombre mas que un hola puede ser un Lacer jaja, tipo cerio parece buen cabellero como dije mas que un hola y chau no hablábamos mas o me atendía el o un muchacho que siempre está ahi.

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