EL CAFÉ DE DON PEDRO: ENTRE LA MÚSICA Y EL MALEVAJE DE PIÑEIRO EN LA DÉCADA DEL 40

La vida de don Pedro Gargiulo no hubiera sido distinta a la de cualquier otro inmigrante italiano de principios del siglo XX, si no hubiera abierto un bar sobre la avenida Galicia al lado del Cine Monumental, donde hoy funciona la sucursal Piñeiro del Banco de la Provincia de Buenos Aires.

Gargiulo vino desde Italia y recaló en el barrio de La Boca en la Capital Federal y en 1920 llegó a la avenida Galicia casi esquina Rivadavia en el entonces pujante barrio de Piñeiro. Tuvo muchos oficios para ganarse el mango. Fue vendedor callejero de carbón y papas y tuvo una lechería hasta fundar su bar.

El Café de don Pedro funcionó durante la década del 40 y tuvo dos sedes en la misma vereda de la avenida. Se hizo famoso por una original idea del músico local Roberto Abrodos, quien era parroquiano del lugar y le sugirió a Gargiulo colocar un escenario en la puerta misma del local. Por allí pasaron reconocidos músicos de tango y folclore de la época como Elsita Rivas, Carlos Acuña, Celedonio Flores, las hermanas Berón y los hermanos Abrodos que vivían por la zona, entre otros artistas.

“Mi abuelo siempre tenía una escopeta debajo del mostrador porque eran tiempos de malevos”, recuerda Rosa Gargiulo, nieta de Pedro. Esos malevos dirimían sus diferencias dentro del local con las persianas bajas. Había otros códigos y esos malevos los respetaban”, agrega.

El café de don Pedro se quedó sin su tango cuando murió Celedonio Flores, quien había prometido componerlo antes de enfermarse. Entre los famosos que concurrían al café, también estaba otro conocido de la zona como el jugador de independiente Oscar Sastre, quien dejó como testimonio de su paso un banderín de los diablos rojos firmado por el futbolista que Graciela aún conserva.

Las baldosas del bar eran blancas y negras en damero. Había un mostrador donde se pedían las bebidas y un escenario que se podía ver desde las características mesas y sillas de la época. Don Pedro además ofrecía helado artesanal que fabricaba . “Mi abuelo era muy respetado por los parroquianos del lugar”, recuerda Graciela, que jugaba entre el mobiliario del salón cuando era apenas una niña.

Recuerdos de tiempos que ya no volverán y que marcaron la historia de la localidad y sus vecinos. Recuerdos de otros valores y códigos distintos. El local cerró en los años 50 y se transformó en otro bar conocido en la zona y por donde pasaron también muchos artistas reconocidos de esa década. Se llamaba Café Orión, pero esa es otra historia

Acerca de Hernán Bravo

Director y fundador del periódico La Voz de Piñeiro desde 2003. Técnico superior en Periodismo egresado de TEA en 1998.

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2 comentarios en «EL CAFÉ DE DON PEDRO: ENTRE LA MÚSICA Y EL MALEVAJE DE PIÑEIRO EN LA DÉCADA DEL 40»

  1. En una de las fotos esta: mi vieja, mis tíos y mis abuelos. Es nuestra historia en el barrio y acá seguimos y acá seguiremos hasta el final.

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