UNA HISTORIA DEL CLUB EL PORVENIR: LAS HERMOSAS PIERNAS DE C.B.

Por FABIO MAGNESCHI

El Club Social y Deportivo El Porvenir, sede central, estaba ubicado en avenida Galicia al 600; justo al lado de lo que hoy es el Banco Comafi (en los años 50 en el solar de lo que hoy es el banco, funcionaba un tallercito de hojalatería donde se remendaban ollas, fuentes, etc.). En el club mencionado, al cruzar su amplia entrada nos encontrábamos en su parte de derecha con unas gradas de madera en cuyo rincón-centro existía un pequeño escenario; las gradas y el escenario bordeaban La Gran Pista en la cual se desarrollaban encuentros de baby football.

Al llegar el carnaval, unos días antes, comenzaban las pintadas decorativas alusivas a esa fecha en las paredes de la institución, en la boletería con grandes letras «sangre» se podía leer desde lejos: SI NO TIENE DONDE IR VENGA A ABURRIRSE AQUÍ; el club también poseía su murga, cuyo nombre era La Canilla, donde se destacaba la rumbera personificada por Miguelito de Llauró -porque trabajaba en Llauró- y los bailes eran 8 GRANDES BAILES 8. Otras veces se instalaba en el centro de la pista un ring donde los viernes por la noche se realizaban encuentros boxísticos y alguna que otra vez encuentros de cach, alli fue donde conocí a Martín Karadajian; también un sábado a la noche nos reímos con el dúo cómico Buono-Striano.

En el fondo del club y al lado del escenario existía una cancha de bochas; frente a las gradas del otro lado de la pista estaban las dependencias del encargado o sereno y la Secretaría. Los días martes y jueves de 20 a 22 había peñas de baile folklórico, pero lo más hermoso que tenía el club eran los concursos y la enseñanza de patinaje los días lunes, miércoles y viernes, siempre de 20 a 22 horas; y lo más espectacular fueron las hermosas piernas de C. B.

Todo el club y todo el barrio hablaba de esas maravillosas columnas que eran las piernas de la estrella del personaje del club el Porvenir. Aun hoy cuando me encuentro con C. B. Y rememoramos aquellos tiempos no dejamos de sonreír al recordar sus piernas y su rodete que llevaba engalanado sobre su cabeza como un casco. Pasaron los años, el club se agrandó, se construyó una pileta (o natatorio como lo llamaban los socios del club) de aguas salitrosas. Por unos años funcionó, luego, como todas las cosas que van tomando formas nuevas y contenidos distintos el club fue decayendo, se mudó a otro barrio y a una sede propia, la pista, las dependencias y la pileta cayeron en el abandono.

Más tarde el predio fue comprado, con nuevas edificaciones, cambiando su fisonomía. Solamente que aun hoy al pasar por la sede que fuera el club EL Porvenir, me parece ver en una danza frenética, las bellas piernas de C. B. 1

Acerca de Hernán Bravo

Director y fundador del periódico La Voz de Piñeiro desde 2003. Técnico superior en Periodismo egresado de TEA en 1998.

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