TRABAJADORES DE PIÑEIRO DESAPARECIDOS

La madrugada, siempre la madruga, esta vez la del 28 de julio de 1977. Dos anillos del ejército rodearon la casilla de madera de Bahia Blanca al 1400 en la localidad de Wilde, Partido de Avellaneda. Un grupo más pequeño irrumpió en la casa. Buscaban al militante montonero Jorge Carlos Landriscina. Lo encontraron, Jorge Carlos no se resistió. Adentro, estaban sus dos pequeños hijos y su mujer. En la casilla del fondo del terreno, estaba su madre.
Trabajaba en Cristalux, una enorme fábrica de productos de vidrio de la avenida Pavón al 2200, también en el partido de Avellaneda. Estudiaba en la Universidad Tecnológica Nacional la carrera de ingeniería
A sus 29 años, había empezado a hacer los trámites para exiliarse en Venezuela. Sabía que lo iban a ir a buscar. «A mí me contaba cuando los compañeros que yo conocía desaparecían», cuenta Javier, su hijo mayor que al momento de la desaparición de su padre tenía nueve años.
Durante el secuestro, un militar joven lo hizo hacerse el dormido. El robo siempre el robo. Del humilde hogar se llevaron lo poco de valor que había, algunas cadenitas de oro y una cámara y equipos de fotografía, una actividad que entusiasmaba y a veces hasta daba de comer con algún casamiento o trabajito extra.
La familia se movió para buscarlo, pero nada. Un primo, el conocido cómico Luis Landriscina intentó al ser una figura pública hacer alguna averiguación. Desistió cuando le dijeron que dejara de preguntar. Podía pasarle lo mismo. Quedaron dos hijos y una mujer sin el jefe del hogar, sin padre, sin marido. Una madre a la que esta vez los militares le arrebataban a un hijo, ya había perdido al marido, Pascual, con las bombas contra el pueblo arrojadas por la fuerza aérea en la Plaza de Mayo el 16 de junio de 1955 y que causaron alrededor de 350 muertos.
De Jorge Carlos, su familia no pudo averiguar más nada. Su cuerpo no fue identificado. No hay testigos de su paso por algún centro clandestino de detención. Su caso fue registrado bajo el Nº 3243 en la Comisión Nacional por la Desaparición de Personas.

Rubén Amaro González

Según la información a la que accedió La Voz de Piñeiro, otro trabajador de Cristalux fue víctima del terrorismo de Estado. Rubén Amaro González trabajaba en la sección de vasos plásticos y era quien controlaba la maquina que hacía vasitos de ese material.
Fue asesinado 30 de diciembre de 1976 en el cruce Varela cuando volvía del trabajo a su domicilio en Florencio Varela entre las 23 y las 24 horas.
Su cadáver a apareció en la zona de Villa Domínico entre los canales Santo Domingo y Sarandí, zona usualmente utilizada por la dictadura para el fusilamiento y abandono de personas asesinadas por las fuerzas de seguridad. La causa de muerte fueron múltiples heridas de bala. Fue inhumado en el sector 134.

En la Conen

Entre las 3 y las 4 de la mañana del 14 de junio de 1977 fueron secuestrados José Michelena y su mujer Graciela Gouveia. Michelena era trabajador del sector contaduría de la compañía Química Conen, ubicada al 530 de la avenida Bernardino Rivadavia en Piñeiro. Ambos fueron secuestrados de su hogar en Arenales 1503 del barrio de Villa Echenagucía, en Gerli.
Se habían casado en Uruguay en 1973 y dos años después vinieron a la Argentina. Tuvieron dos hijos María Fernanda y Alejo. Instalados en Gerli se integraron al trabajo social de la parroquia de Villa Echena-gucía. Graciela trabajaba en una panadería y era voluntaria en el Jardín de infantes Alfonsina Storni de Avellaneda
«En tres autos particulares y vestidos de particular, pero con armas largas realizaban a una cuadra del domicilio de mi hijo, buscando según parece unos paraguayos, que ya no vivían allí. Luego de balear esa casa, se encaminaron calle abajo hasta el 1501, donde había una luz y una persona en la ventana. A ese vecino lo interrogaron y él dijo a al lado (en el 1503) vivían uruguayos jóvenes e inmediatamente se dirigieron a lo de mi hijo. Los dejaron vestirse y dejar a los hijos en la casa de una vecina, no hubo destrozos ni robos», denunció Ruth Bastarrica de Michelena, madre de José. Los niños fueron entregados a los vecinos René Lojo y Gladys Sánchez de Lojo y éstos avisaron a la familia de Graciela en Uruguay.
Un mes más tarde estaban en un CCD ubicado en los fondos de la Comisaría 4ta de San Isidro, conocida como Barrancas de San Isidro.
El secuestro fue realizado por la Policía de la provincia de Buenos Aires. Una detenida 22 de noviembre de 1977 en Uruguay declaró que fue interrogada sobre José Michelena y le dijeron que estaba con vida en Buenos Aires. A la misma persona, en los primeros días de 1978 le mostraron dos actas levantadas en Bs As con declaraciones de José y Graciela, le muestran una lista con el nombre de la mayoría de los desaparecidos de la GAU en Buenos s Aires, entre ellos José y Graciela, y dijeron que iban a tratar de llevarlos a Uruguay «si no, estaban liquidados». En el comunicado de las FFCC nro 1383 aparecido en El País del 18 de marzo de 1978 se informaba : «Como resultado de operaciones llevadas a cabo por las Fuerzas Conjuntas, se logró el desbaratamiento de la Organización Subversiva GAU» y nombran a José. Existen indicios que permiten suponer que habría estado detenido en CCD Banfield» 

Acerca de Hernán Bravo

Director y fundador del periódico La Voz de Piñeiro desde 2003. Técnico superior en Periodismo egresado de TEA en 1998.

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