El 9 de agosto de 1977 la dictadura secuestró al vecino de Villa Pobladora Carlos Dubini

“Un día llegamos a casa y estaba el ejército adentro, esto fue unos días antes de que lo secuestraran “, dice Mariano Dubini. La casa era la de Mexico al 900, en el barrio de Villa Pobladora, localidad de Piñeiro, partido de Avellaneda. Los vecinos aún recuerdan esa violenta irrupción de los militares en esa casa común del barrio. Mariano es el hijo de Carlos Eusebio Dubini, un militante que finalmente fue secuestrado el 9 de agosto de 1977 en algún rincón de la avenida Entre Ríos en la Capital Federal.
No hay testimonios del paso de Dubini por alguno de los centros clandestinos de detención que la dictadura diseminó a lo largo y ancho del país. Sus restos tampoco pudieron ser encontrados, como los de tantos otros argentinos víctimas del terrorismo de Estado. Al momento de su secuestro tenía 32 años y se ganaba la vida como maestro mayor de obras. La denuncia sobre su desaparición fue realizada por sus padres y registrada bajo el número 2014 en la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas (Conadep).
Mariano tenía 6 años cuando la dictadura le arrebató a su padre. “Recuerdo tres momentos con mi viejo. Son tres momentos de crecimiento, que impulsan la independencia. Cuando me enseñó a atarme los cordones, cuando me enseñó a andar en bicicleta y cuando se despidió”, cuenta Mariano, que recién en democracia se enteró que su padre era un desaparecido.
“Podrán cortar mil flores pero no podrán detener la primavera”, fue la frase del Che Guevara que Mariano eligió para homenajear a su padre con una placa colocada en la casa de México al 900 donde vive en la actualidad. Para Mariano, una de esas flores fue su padre y la primavera aún florece.

Carta de Carlos a su hijo Mariano

Avellaneda, Nochebuena de 1972
A mi querido hijo Mariano:
Sin llegar a olvidar nunca que serás siempre, aún después de mi muerte, mi único y universal hijo, encarno en vos a los hijos de todos los hombres, a el Hijo del Hombre que por coincidencia del destino nace en un día como este.
Jesús, para que reine la paz divide la familia, los enfrenta y crea la discordia entre los que se mantienen en sus viejas estructuras y los que comprenden el mensaje que trae consigo. Lo supera a través de su tarea cotidiana, humilde por vivencia y revolucionaria por su concepción.
El deseo de tu padre, en este día en el que la batalla por una sociedad más justa se alarga cada vez más y los riesgos son mayores, es que comprendas el ideal revolucionario, aceptes vivir con humildad, pero con dignidad y luches por una sociedad justa como lo hizo Jesús hace dos mil años, sin embargo corrige algunas miras, recuerda por ejemplo que una bofetada en el rostro de un hombre es una bofetada a todos los hombres como dijo en su momento Ernesto Guevara.
Que respires aire revolucionario en el tránsito a una sociedad nueva y engendres al hombre nuevo, que es el que puede pisar con dignidad esta tierra redimiendo todos nuestros pecados aún con su muerte.
Guiado por tu madre, sé que no has de equivocar el camino, porque ellas es en el fondo de su corazón una auténtica revolucionaria.
HASTA LA VICTORIA SIEMPRE.
PAPÁ

Acerca de Hernán Bravo

Director y fundador del periódico La Voz de Piñeiro desde 2003. Técnico superior en Periodismo egresado de TEA en 1998.

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